¿Qué es contratiempo?
En estos tiempos, en los que las grandes ideologías parecen haber desaparecido como referentes de la acción política y en los que crece la desconfianza sobre los beneficios del progreso, el pasado se convierte en un campo para el debate político que cobra importancia dentro de la esfera pública. Por una parte, las narrativas históricas son extraordinariamente importantes en la actualidad para otorgar reconocimiento como agentes sociales a comunidades que hasta ahora eran invisibles; una narrativa histórica que las empodera y las dignifica.

Por otra parte, el debate sobre la memoria colectiva en la interpretación de pasados traumáticos, la revitalización de historias locales y ambientales en un entorno globalizado, o las interpretaciones revisionistas de ciertos episodios de las historias nacionales, influyen en la opinión pública y se hacen con un espacio en la agenda política.
A pesar de todo lo anterior, el pensamiento histórico no suele ser reconocido como un rasgo central de la ciudadanía en democracias pluralistas. No parece que los expertos o las agencias de gobierno estén respondiendo adecuadamente a las oportunidades y los desafíos que estas tendencias plantean.
Contratiempo nació con el propósito de avanzar en la democratización de la cultura histórica como condición para la construcción de una ciudadanía global y multicultural, así como para contribuir al logro de un nuevo consenso ético basado en la comunicación y el diálogo entre expertos y las nuevas subjetividades sociales respecto del pasado, común y no común.
Los miembros de esta asociación, vinculados de maneras distintas a la universidad, observamos con inquietud y espíritu crítico el afán con el que, desde determinadas instancias -particularmente desde los historiadores profesionales instalados en el mundo académico-, se produce un intento de clausura de las interpretaciones plurales ciudadanas acerca del pasado. Los expertos historiadores establecen un orden de prioridades y unos protocolos con los que aproximarse al pasado, que reclaman, en cada ocasión, que esa es la única, definitiva y verdadera manera de interpretarlo.
Desde Contratiempo, sin embargo, trabajamos con el propósito de incentivar la toma de conciencia, por parte de diferentes grupos sociales e individuos, de cuál es el sentido de su propio pensamiento histórico, de su propia cultura histórica. Nos gustaría asimismo propiciar que los expertos desarrollaran una mayor sensibilidad hacia las interpretaciones del pasado que producen e intentan difundir esos grupos sociales e individuos no expertos, que aceptaran en definitiva que sus propuestas pueden ser tan legítimas como las de ellos, que el conocimiento experto posee un valor extraordinario en la medida en que interpela a la ciudadanía.


