Ciudadanía, Identidades, Memoria, Políticas de memoria

107. Espacios de represión y gestión democrática de la memoria. La ExESMA en Argentina.

La ESMA –Escuela Superior de Mecánica de la Armada- fue uno de los espacios institucionales que el gobierno de la dictadura argentina (1976-1983) escogió para organizar un centro de represión, tortura y exterminio camuflado en medio de instalaciones en este caso de formación profesional para militares. A diferencia de otros, la ESMA estuvo activa todo el tiempo que duró la dictadura, y con el tiempo se convirtió para la cultura democrática argentina en el símbolo del terrorismo de Estado. No se sabe cuántos secuestrados y detenidos ilegalmente pasaron por ella, ni hay apenas información sobre lo allí sucedido, salvo los testimonios de los más de 200 supervivientes que lograron eludir los llamados “vuelos de la muerte” y otros métodos de terror.

Hoy día estas instalaciones forman el llamado Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos que nació con la ambición de ser “referencia nacional e internacional de homenaje y recordación de las víctimas del terrorismo de Estado, de preservación de la memoria de lo ocurrido y defensa de los derechos humanos”. En consecuencia, las actividades que se desarrollan en los numerosos edificios que conforman el Espacio son muy variadas: van desde la información e investigación sobre la historia reciente, la preservación de documentos y archivos, el debate académico y político, la promoción de políticas públicas sobre memoria y derechos humanos, la transmisión de valores relacionados con la memoria, la dignidad, la verdad y la justicia. Además de organizar visitas guiadas a las zonas al ex Centro Clandestino de Detención, el Espacio incorpora un Archivo para la Memoria, el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, el Espacio Cultural Nuestros Hijos (ECuNHi) y el Instituto Espacio para la Memoria (IEM). Otras instituciones que cuentan con oficinas y realizan actividades en el Espacio son la Fundación Madres de la Plaza de Mayo, la Casa por la Identidad. Abuelas de la Plaza de Mayo, etc. Aunque no se han rehabilitado aún la mayoría de los muchos edificios que lo componen, se ha convertido ya en un centro cultural con gran capacidad de atracción entre la población de Buenos Aires y del país, programando  numerosas actividades en diferentes formatos: exposiciones, ciclos de conciertos musicales, teatro y cine, debates, charlas, seminarios e incluso sesiones terapéuticas.

La recuperación del “predio” –los terrenos y edificaciones- del Espacio se inserta en el marco de la lucha del movimiento argentino por los derechos humanos, iniciada ya en tiempos de la dictadura. A lo largo de las décadas de los 80 y 90 surgieron en Argentina toda una serie de organismos de derechos humanos que reclamaban no sólo justicia y reparación para las víctimas sino la incorporación de los valores que acompañan esas reclamaciones al patrimonio cultural de la Argentina democrática. Toda una agenda política en pro de la memoria, la verdad y la justicia fue asumida como política de Estado a partir de 2003, dando lugar al año siguiente a la creación del Espacio. En 2007, tras la entrega definitiva de los terrenos al Estado, se conformó el Ente Público que se encarga de la gestión y coordinación de las diferentes instituciones y asociaciones que realizan actividades dentro del Espacio. A su vez el Ente está gobernado por un Órgano Ejecutivo compuesto por un delegado del Gobierno Nacional, un delegado del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y un representante de las asociaciones pro-derechos humanos.

Esta estructura de representación refleja el espíritu que anima la institución, en el que las asociaciones de derechos humanos ocupan un lugar destacado y poseen una capacidad autónoma de desarrollar actividades.

Hemos querido dedicar un programa entero a dialogar con uno de los encargados de la gestión del Ente Público sobre la gestión de espacios de memoria que poseen una elevada carga simbólica como referentes de episodios traumáticos colectivos. Alejandro Barthe es además miembro de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Argentina.

El programa cuenta con una segunda y emotiva entrevista, a Lila Pastoriza, superviviente de la represión que pasó meses en la ESMA y actualmente trabaja en la gestión del Espacio.

Entre las dos entrevistas hay una pieza musical extraída de un proyecto literario-musical muy singular: “Encuentros por la identidad y la justicia, contra el olvido y el silencio”, se centra en la apropiación ilegal de niños y niñas en las dictaduras de Argentina y Uruguay, tema que sirve de leit-motiv para reflexionar sobre la memoria y la reparación, sobre las dictaduras y los costes de la reclamación de un mundo con libertades y derechos humanos. Elaborado en 2007 sobre una idea original de la Fundación Contamíname y la asociación H.I.J.O.S. Madrid, incluye textos de Eduardo Galeano, Carlos Castresana, Benjamín Prado entre otros, y temas musicales a cargo de Ismael Serrano, León Gieco, Amparanoia y, como el escogido –“La memoria donde ardía”-, Federico Bonasso, hijo de Miguel Bonasso, exdirigente Montonero, político y escritor.

Puedes escuchar el programa aquí.